Las formas mediante las cuales se defiende la naturaleza ante la actitud depredadora e irracional de una parte de los seres humanos, son incontables, desde las peregrinaciones de las aves y los mamíferos para no morir durante los frios intensos o los veranos infernales, hasta las transformaciones físicas para sobrevivir en condiciones cada vez más dificiles.
Wangari Maathai (1940 – 2011), Premio Nobel de la Paz 2004, ha dejado como testimonio una lucha permanente por la vida de todas las especies sobre la Tierra. Su pensamiento fue claro y dirigido hacia un compromiso ecológico diáfano e indiscutible en el que deben participar las comunidades del mundo entero.
El relato del colibrí ya forma parte de una enseñanza mesiánica entre nosotros:
Un incendio se desató en la selva. Los animales sintieron que no habìa nada que hacer, pero un colibrí voló al arroyo más cercano, tomó una gota de agua en su pico y la echó sobre el fuego. Volaba del arroyo al fuego llevando una gotita en cada viaje. Los animales más grandes – como el elefante, que hubiera podido llevar mucha agua – le dijeron: “¡Eres muy pequeñito y en tu pico solo cabe una gota! ¿Qué vas a lograr al final? Todo está perdido”.
El colibrí, sin detenerse, respondió: “Hago lo único y lo mejor que puedo contra tanto fuego”.
Y nada lo detuvo…